Mercurio y Venus son los dos planetas personales que construyen, de manera simbólica, el gran puente entre quién eres hoy y la vida que estás llamad@ a realizar.
Venus es el código del camino hacia la satisfacción: el placer, el amor, lo que valoras y lo que te hace sentir en abundancia. Mercurio es la calidad de tu procesador interior: la forma en la que piensas, decides y te comunicas contigo y con el mundo.
¿Tu puente está firme o hay tramos que necesitan reconstrucción?
Cuando ese puente está fortalecido, las decisiones fluyen, las relaciones se sienten claras y la satisfacción deja de sentirse lejana. Cuando hay grietas —en la manera de pensar, en lo que crees que mereces, en cómo te comunicas— la realización personal se siente siempre a un paso de distancia.